Estos códigos establecen las normas en cuanto al ejercicio de la profesión, el cobro de honorarios o aranceles, la conducta frente a colegas y terceros, el secreto profesional, etc. En general también se exige que el traductor no acepte trabajos que superen sus capacidades, que tome todas las precauciones necesarias para ser preciso y que se responsabilice por la calidad de su trabajo.
Algunas asociaciones de traductores permiten la consulta en internet de las normas que promueven entre sus asociados: