El campo de la traducción y de la interpretación es vasto y diverso. Cada uno elige su especialidad: El traductor literario traduce obras literarias o poesía, historietas, literatura infantil, obras de divulgación, etc. El intérprete de conferencia puede realizar una interpretación simultánea o una interpretación consecutiva. El traductor científico y el traductor técnico traducen descripciones de patentes, artículos especializados, especificaciones o manuales técnicos o de carácter científico, etc. El traductor jurado / público se encarga de los documentos de índole oficial o público. El traductor comercial, financiero y económico, así como el traductor médico, traducen textos en sus respectivas especialidades.
En general, el intérprete judicial actúa en los tribunales, reparticiones y organismos del gobierno, mientras que el traductor jurado, público u oficial firma y sella las traducciones de documentos que deban ser presentados ante alguna oficina, organismo u entidad pública. En algunos lugares, ambos servicios los brinda la misma persona, como en España y Brasil, donde existe la figura del traductor e intérprete jurado. En Argentina también, pues los traductores públicos pueden actuar como traductores e intérpretes en el ámbito de la justicia. Los nombres de los profesionales que se desempeñan en esta área en general figuran en registros institucionales (tribunales, ministerios, asociaciones profesionales, colegios, consulados, etc.), y su estatuto jurídico (si ejercen como profesionales independientes o no) varía de un país a otro.
La traducción jurídica se puede considerar que comprende textos que incluyen terminología jurídica (ya sea documentos, escritos, sentencias, leyes, como textos de divulgación, manuales de derecho, etc.).
La traducción jurada (por ejemplo, en España) o traducción pública (por ejemplo, en Argentina, Uruguay o Brasil) es aquella que incluye la firma y el sello del traductor y que se presentará ante cualquier repartición pública o consulado.
La traducción o interpretación judicial es la que se realiza en el ámbito de los tribunales, registros u otras dependencias de los poderes judiciales.
El localizador de software participa de la adaptación y traducción de un software y de todos sus elementos que lo integran para el público al que se destina. Todo lo que vaya a ser visto por el usuario de ese software va a ser traducido: cuadros de diálogo, menús de opciones, mensajes de error, ayuda en línea, manuales...
Localización, internacionalización y globalización son tres conceptos que van de la mano cuando de introducir productos en un nuevos mercado se refiere. En estos casos, por ejemplo, y dependiendo del producto de que se trate, se buscará incorporar (más o menos) elementos de la cultura local en el plan de marketing correspondiente (tipografía, color, elección de elementos tradicionales o típicos, participación de personalidades conocidas localmente, giros, modismos y expresiones de moda en esa cultura, etc.).
El localizador de páginas web trabaja en la traducción y adaptación de sitios web (y todos sus contenidos: texto, imágenes, bases de datos, botones, etc.). A veces únicamente se traduce el texto y el formato general, las imágenes, etc. se mantiene igual, como en el sitio oficial de turismo de Canadá:
Otras veces, se realiza una adaptación completa del sitio web según el público al que esté destinado el mismo. Por ejemplo, la versión del sitio web de la marca Lancôme para distintos mercados: Francia, Japón, Estados Unidos, Singapur, Italia y Brasil:

Se distingue la traducción de subtitulados de la traducción para doblaje. Estas dos modalidades a su vez se distinguen de la traducción para voice over (voz superpuesta), en películas, DVD, televisión y otros productos multimedia.
El localizador de videojuegos es otro especialista en esta categoría. Cada una de estas especializaciones implica técnicas y metodologías determinadas. Por ejemplo, en el doblaje es importante lograr la sincronización del movimiento de los labios con el diálogo, mientras que al subtitular es importante considerar la longitud del texto hablado con respecto al espacio disponible en pantalla.